Un síndrome es un conjunto de síntomas, no un síntoma en particular. Por ello, el trabajador quemado nunca lo estará por una única razón. Si bien el trabajo es el hilo conductor, es bastante probable que no sólo tenga problemas laborales.
La hostelería es un sector donde podemos encontrar este tipo de síndrome. Por experiencia propia los primeros detonantes son: un salario bajo; turnos rotativos, y la conciliación familiar. Estos tres son los básicos, que podemos dejar en dos, pues la conciliación familiar suele verse afectada por los turnos rotativos y el trabajo en fin de semana, cuando toda la familia libra. Por tanto diremos que básicamente encontramos dos: un salario bajo, y la conciliación familiar.
Quienes trabajamos en hostelería sabemos que estas dos cosas son esenciales al sector. Lo normal es que la gente aproveche los ratos libres para salir a tomar algo, y las noches para ir al hotel a dormir, en fin, que en el caso de los restaurantes y bares es un servicio con horas muy marcadas, cuando nos apetece tomar algo: desayuno; almuerzo; comida; merienda, y cena. Por tanto un servicio de alrededor de las siete de la mañana hasta la 1 de la madrugada, si contamos los servicios de copas y afters tendremos una sitiación de servicio de veinticuatro horas, si bien esto es difícil de dar en un sólo establecimiento. Ahora se han puesto de moda los Mc Donalds 24H, pero hasta esta moda, en ciudades pequeñas como la mía, Cartagena, prácticamente los únicos que ofrecían un servicio de 24H eran los hoteles, hospitales y policía, estos dos últimos dependen casi en su totalidad al sector público, donde los salarios son mayores y los horarios más racionales.
Por tanto, es tarea del jefe de departamento tener en cuenta la importancia de los turnos rotativos, teniendo especial cuidado con los trabajadores de noche, pues estos tienden a ser visto como iguales en los cuadrantes, cuando no lo son, pues si es dificil conciliar la vida familiar en turnos diurnos, estando de noche, la conciliación es prácticamente imposible, a no ser que el jefe de departamento vea esto y establezca, o fije, los libres para el turno de noche, teniendo prioridad este trabajador y sus necesidades. Y será tarea del equipo de contabilidad estudiar la posibilidad de añadir pagas extras o aumentos salariales según, claro está, la dinámica económica de la empresa. Estas tareas, siendo propias de los cuerpos administrativos y jefes departamentales, suelen estar relegadas a un segundo o tercer planao, con el visto bueno de los accionistas o el dueño del establecimiento, incapaz éste de entender que un trabajador quemado es un peligro para el establecimiento, y aquellos por la ignorancia que normalmente suelen tener de la situación real del negocio, donde un pequeño grupo de auditores presentarán los datos de la forma que más les favorezca a ellos, entrando nuevamente en una dinámica de falseo y, por tanto, ocutando la realidad a los interesados.
Mientras se piensa ser más listo que los clientes, en realidad, lo que conseguimos es quedar como unos listillos, incapaces de valorar nuestro negocio, despreciando la capacidad de observación y análisis de unos clientes cada vez más exigentes, quienes exigen el nivel de calidad que ellos pagan.